Archivos para 30 November, 1999

[…] qué días aquellos cuando uno camina sin saber que el tiempo camina con nosotros.

E. Vila-Matas, «Suicidios ejemplares».

Elogio de la ignorancia

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Alguien debería escribir una novela sobre las mudanzas. Llevo ya muchas a cuestas, sé de lo que hablo.

Nuestra primera mudanza desbarata la vida para siempre, porque desbarata la infancia, dispersando cosas, objetos, que hasta ese momento habían sido inmutables: esa primera mudanza, tan deseable como fatídica, rompe con la «eternidad» de la casa paterna.

Entonces queda inaugurada la incesante diáspora que será el resto de nuestra vida, que a partir de ahí solo será una fatigosa busca de aquella tranquilizadora eternidad perdida.

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Tempus fugit

Revolviendo cajones, revisando algunas viejas cartas, y recortes, y fotos de viejos amigos…

¡Y pensar que hubo un tiempo en que creímos que el tiempo estaba de nuestra parte!

James Joyce in 1888 at age six. Possibly in Br...

James Joyce in 1888 at age six. Possibly in Bray, a seaside resort south of Dublin. The Joyces lived there from 1887 to 1892. (Photo credit: Wikipedia)

El celebérrimo personaje de Joyce, Stephen Dedalus, en el capítulo Escila y Caribdis del Ulises, divaga con sarcasmo (y no sin impostura) sobre la paternidad. A father is a necessary evil. Recurriendo al viejo tópico, contrapone la paternidad al Amor matris, que bien podría ser «lo único verdadero en la vida». «Una ficción legal», dice de la paternidad. ¿Qué une al padre y al hijo?: «Un instante de ciega lujuria», aunque Dedalus (no Joyce, que no es lo mismo el narrador que el autor) es más animalesco y usa rut (celo, estro… o cachondez, más a las bravas).

Yo iba más por la cosa unamuniana, y mis momentos de blind rut procreadora,  estaban precedidos de cavilaciones sobre la inmortalidad.

En cualquier caso, los que no tienen hijos ¿son muertos biológicos?