Primer ensayo de traducción de un poema de Sandra Cisneros, escrito en 1994. Me he topado con él hoy, 3 de febrero de 2026, y no he podido resistirme a traducirlo y poner aquí el primer borrador (¿y tal vez ya el último?) de mi esfuerzo.¡
¡Qué formidable y atractivo poema!
Pueden encontrar aquí el poema original, publicado en The New Yorker.

novelista y poeta chicana.
BODEGÓN CON PATATAS, PERLAS, CARNE CRUDA, DIAMANTES DE IMITACIÓN, MANTECA Y CASCOS DE CABALLO
N. d. T. Todas las cursivas indican que el texto original está en español (o italiano en un caso).
En español es naturaleza muerta, nada de vida.
Y, desde luego, no natural. ¿Qué es natural?
Tú y yo. Te invito a una copa.
Por una mujer que no hace de mujer.
Por un hombre que no hace de hombre.
La muerte es natural, en español al menos, creo.
¿La vida? No estoy segura.
Piensa en la Contessa, que en sus tiempos fue una belleza
y ahora luce una verruga del tamaño de este diamante.
De modo, ragazzo, que eres Venecia.
Por ti. Por Venecia.
No la de Casanova.
La otra, la de pensiones baratas cerca de la estación.
Recomiendo una cama estrecha con manchas de semen, de meada y de dolor puesta cara a la pared.
Las manchas y la descomposición son románticas.
Eres, sin duda, Pasolini.
Acabarás colgándote y fandangueando hasta morir.
Si te dejamos. Yo no te dejaré.
Yo no voy a ser menos, soy Piazzolla.
Tanguearé para ti en un tanga de encaje
manchado por el flujo del primer día de regla
y una teta descuidada saltando del vestido como un Niágara.
¿Del vestido? ¿A la fuerza?
Cantemos un dueto de Puccini. Me gusta “La Traviesa”.
Seré tu monito amaestrado.
Seré tus lentejuelas, tus pulseras.
Seré para ti Mae, Joan, Bette, Marlene.
Seré cualquier cosa que me pidas. Pero pídeme ser algo glamuroso.
Tan solo hazme reír.
¿Otra?
Lo que quiero decir, querido, es
que el hambre no es romántica para el hambriento.
Lo que quiero decir es
que el miedo no fascina al asustado.
Lo que quiero decir es
que no hay encanto en la pobreza, si es de tu casa de donde no puedes huir.
La descomposición no es bella para quien se descompone.
¿Qué es la belleza?
Pintalabios en un pene.
Un beso en una herida abierta.
Un estilete-reptil capaz de perforar un corazón.
Un ladrillo a través del parabrisas, que quiere decir te quiero.
Un dolor que golpea la puerta.
Mira, siento decepcionarte, pero esto no es Venecia ni Buenos Aires.
Es San Antonio.
Ese espejo no es de un mercadillo casero.
Es de un incendio. Y eso son los restos
de lo que se pudo salvar.
¿Las perlas? Me las compré en Winn.
¿Mi visón? Acrílico genuino.
Menos mal que esto no es Berlín.
¿Otro gin?
Camarero, otra botella, pero…
¡Ay, caray! Y ¡oh cielos!
El lindo rubito ya no nos sirve más.
¡Por los campos de muerte! ¡Por los campos de muerte!
¡Qué grosero! ¡Qué vulgar!
Bebe, amorcito. Tengo dinerito.
¿Es que no sabe quiénes somos?
Que vivan los de abajo de los de abajo,
los de rienda suelta, las brujas, las mujeres,
los peligrosos, los queer.
Que vivan las perras
“Que me sirvan otro trago…”
Sé de un bar donde nos pagarán las copas
si me levanto la falda hasta la cabeza y tu entras desnudo
llevando mi sostén negro.




















