Archivos para Houellebecq

carteetterrotoireEstoy terminando de leer La carte et le territoire, del archicélebre, aclamado y premiado escritor Michel Houellebecq.

Me encuentro de súbito ante una breve escena de corte innegablemente gore, aunque no demasiado subido de tono. Al leerla no he podido evitar pensar en la escena gore que introduje en mi novela Tulipanes y delirios y en ponerme a pensar —con alguna ligereza por ahora, lo admito de entrada— en el papel del gore (y de la deformidad, de alguna manera), en la literatura. Como primer elemento de reflexión, se me ha ocurrido poner lado a lado (bueno, uno encima de otro) los dos fragmentos.

En ambos casos, la escena la cuenta un narrador testigo. En la novela de Houellebecq es un policía que no es el protagonista de la novela, sino un narrador de los que los narratólogos llaman homodiegéticos / «yo testigo». En mi novela la escena la refiere el protagonista, o sea que se trata de un —agárrense, que viene curva— narrador autodiegético (por su posición en la narración), intradiegético (por su situación respecto a la historia) y «yo protagonista» (por el punto de vista y el tipo de información que da). ¡Ustedes perdonen!

La decisión de introducir un pasaje de «casquería» en una novela, no es fácil para ningún escritor, a menos que se dedique al género, que no es el caso en estos ejemplos. Los motivos que haya podido tener Houellebecq podrían resultar ser más escabrosos de lo que parecen a primera vista. Su escena describe la matanza —la carnicería, a decir verdad— que un asesino ha cometido con su víctima, que no es otra que el propio Houellebecq, quien en esta novela ha decidido ficcionalizarse a sí mismo, dedicándose, por cierto, un buen montón de páginas. ¡El demiurgo ha querido inmolarse de una manera espectacular!

En Tulipanes y delirios la escena sirve para ejemplificar, de forma desnuda, la cruel y reservada personalidad de uno de los personajes, del que hasta ese momento los lectores sólo habían tenido apuntes y que aquí les muestra “todo su potencial”, pero también para establecer un apesadumbrado paralelismo entre el «gore físico» de la escena y un cierto «gore moral» que impregna toda la novela, no tanto en el plano de los personajes, considerados uno a uno, cuanto en el microcosmos que conforman todos ellos juntos. Después, claro, compete al escritor conseguir que toda esta morralla tenga la suficiente dignidad literaria para ser aceptable por el lector normalito (los lectores tarados, que los hay, son cosa aparte).

Ofrezco unas fotos del texto original, para quien prefiera leerlo en francés, y la traducción que he encontrado de ese fragmento (obra de Jaime Zulaika). Continuar leyendo…

(Nota: todas las traducciones de los fragmento citados son mías).

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A la última y recién publicada novela del celebrado Michel Houellebecq, Soumission, suelen enmarcarla en el subgénero de la política-ficción. Adscribir novelas a uno u otro género no suele interesarme, pero no es fácil evitarlo; parece haber una obsesión en muchos lectores y críticos por delimitar el terreno de juego antes de acometer una lectura sin sentirse incómodos.

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Michel Houellebecq

Sin embargo, más que de política-ficción, que no deja de ser una ligereza, yo digo que estamos ante una novela de terror; más aún, ante una buena novela de terror. El complemento del nombre es aquí importante porque, si prescindimos del asunto de su género, titubearía antes de afirmar que es una buena novela; si quitáramos el sintagma preposicional “de terror”, sería más circunspecto y me limitaría a decir que estamos ante una novela discreta e interesante, sin más alharacas.

Pero antes de llegar a este busilis, detengámonos, fugazmente, en otras cosas. Continuar leyendo…