Archivos para mayo 2013

«Para escribir una novela tienes que ser como Atlas, cargar con todo un mundo en tus hombros y sostenerlo durante meses y años, mientras todos tus asuntos se resuelven por sí mismos».

J. M. Coetzee, «Diario de un mal año»

Novelistas

Tempus fugit

Revolviendo cajones, revisando algunas viejas cartas, y recortes, y fotos de viejos amigos…

¡Y pensar que hubo un tiempo en que creímos que el tiempo estaba de nuestra parte!

Notas de lectura:

Yuri Andrujovich. «Recreaciones». Ed. Acantilado (2007). Traducción: Olga Korobenko.Maquetaci—n 1

Este libro reafirma mi aprecio por la calidad y el vigor literario del ucraniano Yuri Andrujovich, detectados con entusiasmo en su soberbio ensayo «El último territorio», (aunque su novela «Doce anillos» baja notablemente de nivel y se queda en proyecto fallido).

«Recreaciones» es satírica y amarga, y sigue centrada en Ucrania, que es en verdad la gran protagonista. Los personajes, confusos y desequilibrados, pasan unas breves jornadas en un festival de exaltación nacionalista e «identitaria» (sí, esa morralla que nos asuela sin descanso), conceptos a los que nuestro autor da un fuerte varapalo.

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«Todo escritor debe llevar sus libros escritos en el rostro»

Leon Bloy, «Diarios»

Estigmas

En las novelas del siglo XX aprendimos a enjugazarnos con la ruptura de la cronología.

La historia se fragmentaba (¡el cine, el cine!) y se agitaba con saltos adelante y atrás, flash backs y flash forwards, analepsis y prolepsis, a veces elegantes y otras tan solo pura histeria desmadejada, y a la narratología estructuralista la boca se le hacía agua (y a muchos de nosotros también) viendo estos malabarismos con la temporalidad de la historia. Sobre ello tenemos páginas y páginas de los Greimas, los Genette, las Bal y demás sesuda compañía.

Nada que objetar. El estructuralismo, aunque superado, hizo época y nos enseñó muchas cosas… casi tantas como las que ignoró con culpable desenfado, (como dónde está el arte en la literatura, diremos, ¡como si fuese una minucia!).

Pero yo estoy con Monika Fludernik cuando, con sencillez desarmante, nos hace ver que en realidad todo ese barajar la cronología en una narración no hace sino aumentar su carácter estático (lo contrario de lo que suele buscarse con ello), pues obliga a tener a la vista, y simultáneamente, todas las partes de la historia antes de poder establecer la cronología de la fábula. (Y sí… estoy usando terminología estructuralista… su influencia continúa… quod erat demonstrandum).

No es la temporalidad per se lo que hace la ‘narrativa’, y si lo es, lo es solo cuando se refiere al acto, al proceso de leer, que rellena, completa y, en definitiva, crea.