Archivos para Texto sentido

Nieve

21 octubre, 2017 — Deja un comentario

Publicado en Málaga Hoy el viernes 20 de octubre de 2017.

Nieve hostil, los principios de Tolstoi y un poco de Pushkin.

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Para quien pueda tener dificultad de lectura con la foto del artículo, aquí va el texto: 

TEXTO SENTIDO

Sanz Irles. Escritor

@SanzIrles 

NIEVE

La tormenta de nieve, de Tolstoi, es una obra corta, temprana y menor en su vasta producción, aunque Turgueniev, un exaltado, la puso por las nubes. Los mayores elogios suelen hacérsele a las descripciones de la tormenta. Sí, el ímpetu descriptivo se percibe enseguida;  la belleza verbal, no; sospecho que en una traducción se pierde parte de esa belleza que muchos buenos lectores rusos le atribuyen. En todo caso, escribir una novela para describir una tormenta se me antoja desmesura.

Unos personajes de distintas clases sociales quedan aprisionados en una gran ventisca. Tolstoi indaga en sus miedos ante los graves peligros que acechan. Los campesinos de Tolstoi son más resignados y dignos que los señores. Los caballos también son resignados y nobles. Brutos. El vendaval peinazota sus crines. Hay cosacos y kalmukos y trineos y campanillas: tilín tilín. La historia empieza cervantinamente: …salí de una estación que no recuerdo ahora cómo se llamaba…

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Publicado en Málaga Hoy el viernes 6 de octubrede 2017.

Explorar la propia biblioteca depara, a veces, sorpresas maravillosas, como esta que comento:

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Para quien pueda tener dificultad de lectura con la foto del artículo, aquí va el texto: 

 

TEXTO SENTIDO

Sanz Irles. Escritor

@SanzIrles 

SIESTAS Y CADÁVERES

Hurgando al tuntún en mis estantes, he sacado una novela que ignoraba tener: Porque parece mentira la verdad nunca se sabe, del mexicano Daniel Sada. Lo abrí, me encandilé con los dos primeros párrafos y decidí leerla, pero antes me paré a escribir este artículo, sin saber qué vendrá después ni si el resto estará a su altura:

Llegaron los cadáveres a las tres de la tarde. En una camioneta los trajeron —en masa, al descubierto— y todos balaceados como era de esperarse. Bajo el solazo cruel miradas sorprendidas, pues no era para menos ver así nada más paseando por el pueblo tanta carne apilada, ¿de personas locales? Eso estaba por verse. Y mientras tanto gritos por ahí, por allá, por lo demás, al fin, chiflo avisor que penetró a cuchillo en recintos tan íntimos como el de Trinidad, quien buscando frescura fue a tirarse gustoso al mosaico del baño, más resuelto que nunca a gozar de su siesta.

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Lenguas prestadas

1 octubre, 2017 — 1 Comentario

Publicado en Málaga Hoy el viernes 29 de septiembre de 2017.

Escribir gran literatura en una lengua que no se mamó desde la cuna, me parece algo milagroso. Hablo aquí de tres de ellos, uno bueno (Kosinski) y dos, grandísimos. Hay más (Cioran, por ejemplo), pero estos tres cubren mi propósito.

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TEXTO SENTIDO

Sanz Irles. Escritor

@SanzIrles 

LENGUAS PRESTADAS

Cruzaremos Francia en un 2CV y leeremos a Conrad. Fue una propuesta de mi amigo Willy, cuando éramos bohemios y comíamos perdices. El polaco Conrad creó su grandiosa literatura en una lengua adoptada. Milagroso. Otros pocos también lo han hecho, entre ellos dos eslavos como él.

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Jerzy Kosinski

Jerzy Kosinski, extravagante polaco judío, alcanzó la fama en los 70. Escribió Desde el jardín, (Bienvenido Mr. Chance, en el cine) y otras novelas, como Pasos:

En la columna reinaba un pandemonio; varios soldados habían roto filas y otros gritaban y me hacían señas. Vi a un abanderado del regimiento y un reflejo me llevó a hacerle el saludo militar. Un grito burlón surgió de los labios de los soldados más próximos; un trompeta alzó su instrumento y ejecutó un llamado de caza…

 

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Chessex

23 septiembre, 2017 — Deja un comentario

Publicado en Málaga Hoy el viernes 22 de septiembre de 2017.

El suizo (valdense, por más señas) Jacques Chessex es un escritor interesante al que he llegado hace poco.

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TEXTO SENTIDO

Sanz Irles. Escritor

@SanzIrles 

CHESSEX

Hace poco descubrí al escritor francosuizo Jacques Chessex (1934-2009). He leído tres novelas suyas: El vampiro de Ropraz, El último cráneo del Marqués de Sade y El ogro.

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Fue un autor con predilección por los temas fuertes; en estas tres obras: el vampirismo, el sadismo y el odio al padre. Sus novelas piden a gritos una crítica freudiana, pero yo no la haré, pues en esta sección me ocupo más de los textos que de sus contextos (alguien tenía que hacerlo), así que hoy pongo la lupa sobre un recurso retórico que Chessex usa con profusión, hasta convertirlo en gallardete de su personal y estiloso estilo: la enumeración. Continuar leyendo…

El Golem

17 septiembre, 2017 — 1 Comentario

Publicado en Málaga Hoy el viernes 15 de septiembre de 2017.

Regresa Texto sentido a las páginas, muy hospitalarias, de Málaga Hoy, tras dos meses de reposo.

La lupa, hoy, la pongo sobre algunas aspectos estilísticos de la intrigante fantasía que urdió un igualmente intrigante Gustav Meyrink. A su manera, esta novela dejó huella en la historia de la literatura. He sabido hace poco, después de leerla, que también interesó mucho s Borges. Por algo será.

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Para quien pueda tener dificultad de lectura con la foto del artículo, aquí va el texto: 

 

TEXTO SENTIDO

Sanz Irles. Escritor

@SanzIrles 

EL GOLEM

El austriaco Gustav Meyrink (1868-1932) es el autor de El Golem, una fantástica novela fantástica que lleva de Dickens a Kafka. Mucho puede decirse de esta obra singular; hoy comentaré sólo uno de sus capítulos, titulado Praga, que tengo por una lección de gran literatura.

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Gustav Meyrink de joven

Todo sucede en una concisa unidad espacio-tiempo, un cronotopo perfecto: un lugar pequeño —una puerta cochera— y un tiempo corto —el de un chaparrón—. Un grupo de gente se refugia del aguacero y entonces se despliegan, con magistral pericia narrativa, muchas claves de la novela.

Ante nuestros ojos aparece, mágica y siniestra, una ciudad dickensiana que cobra vida propia; no sus habitantes, sino sus calles y casas:

La lluvia barría los techos y caía sobre las fachadas como ríos de lágrimas.

Adelantando un poco la cabeza veía mi ventana […] tan mojada por la lluvia que los vidrios parecían haberse fundido, opacos y grumosos como cola de pescado.

La banalidad del símil como ríos de lágrimas queda redimida por la genialidad del siguiente: los vidrios gelatinosos, como cola de pescado, al estar bañados por la torrencial lluvia. ¡Qué imagen extraordinaria y precisa!

La descripción del hacinamiento de las viejas casas, que cohabitan con promiscuidad, es una pura maravilla; los símiles aquí —las bestias ceñudas, el colmillo— muestran a un escritor muy dotado y pletórico de imaginación y recursos:

Las casas descoloridas, que se recostaban unas contra otras bajo la lluvia, como viejas bestias ceñudas. ¡Qué aspecto lamentable y decaído tenían todas!

Edificadas al azar […] sin tener en cuenta a las demás. Allá, una casa retirada, la fachada torcida, y otra al lado, sobresaliendo como un colmillo […] ellas mantienen un misterioso conciliábulo mudo.

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Tras el callado conciliábulo de las casas, nos topamos con esta originalísima descripción de la telepatía:

En ocasiones, se atizan con tanta fuerza los pensamientos, que estos pueden brotar y caer sobre la mente de una persona cercana, como chispas.

Todo el capítulo es pertinente para el desarrollo de la historia, que no voy a glosar. Nomás quería poner de relieve unos cuantos detalles que lo dotan de una especial belleza, netamente literaria. Vean cómo un ramillete de novia arrastrado por la fangosa corriente, calle abajo, es una poderosa e hiriente imagen de la desesperanza y la desolación:

Mire, ahí va un ramillete de novia —dijo repentinamente Charousek, señalando un ramo de mirtos mustios que pasaba arrastrado por el agua sucia.

Cinco páginas después entendemos más:

Esas criaturas enigmáticas que viven alrededor de mí: atraviesan la existencia sin voluntad, animadas por una corriente magnética invisible… igual que hace unos instantes ese ramillete de novia flotaba en el arroyo repugnante.

Algo en esas palabras me recordó, fugazmente, el ritornelo de Eleanor Rigby, de los Beatles: Oh, look at all the lonely people.

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Gustav Meyrink en su salsa

 

Ese capítulo es una formidable concentración de sucesos, alusiones e imágenes que el desbocado talento narrativo y literario de Gustav Meyrink concentra en diez páginas de sórdida belleza. Tensión emocional y estética desde la primera línea hasta la última.

Sin metáforas ni símiles, la literatura es planicie.

 

Aquí hay más reflexiones sobre El Golem.