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Tiresias

12 abril, 2018 — 2 comentarios

Publicado en Málaga Hoy el viernes 6 de abrilde 2018.

El viejo adivino, Tiresias, aparece en la literatura europea cuando menos te l oesperas.

2018_04_06_TiresiasPara quien pueda tener dificultad de lectura con la foto del artículo, aquí va el texto:

TEXTO SENTIDO

Sanz Irles. Escritor

@SanzIrles 

TIRESIAS

He andado unos meses con T. S. Eliot y La tierra baldía. En ese espectacular poema la figura de Tiresias ocupa un lugar central, alrededor del que todo gravita.

Tiresias fue ciego desde joven. Según unos su ceguera fue obra de la diosa Atenea, en castigo por haberla sorprendido desnuda; pocas bromas con Atenea. Según otros la causante fue Hera, encolerizada porque Tirias le dio la razón a Zeus, en una disputa que mantenían ambos dioses sobre quién de los dos gozaba más en la coyunda. En ambos casos, eso sí, la ceguera le fue compensada con el don de ver el futuro. Ese destino ha fascinado desde siempre a los poetas.

Tiresias fue el gran mediador. Como vidente, media entre los dioses y los hombres; por su longevidad, entre los vivos y los muertos; como andrógino, entre hombres y mujeres. Porque esa es otra: Tiresias fue hermafrodita. Oigamos a Ovidio:

…conocía este el placer de uno y otro sexo; pues con su bastón había molido a golpes a dos grandes serpientes, cuando estaban copulando en verde selva, y, convertido, ¡oh prodigio!, de hombre en mujer, había vivido siete otoños como tal.

Esta condición tan especial nos la recuerda así Eliot:

…yo, Tiresias, aunque ciego, palpito entre dos vidas;

viejo con arrugados pechos de hembra, puedo ver […]

Yo, Tiresias, anciano de tetas arrugadas…

Tiresias comparece en la literatura europea con cualquier excusa, por ese doble carácter de profeta y andrógino.

En el canto XI de la Odisea, Ulises bajó a los infiernos a pedirle consejo, ya que seguía haciendo certeros vaticinios hasta después de muerto. Profetizar puede convertirse en vicio.

Guillaume Apollinaire tiene una obrita intitulada Les mamelles de Tirésias —Los pechos de Tiresias—, de 1917. En ese drama surrealista, una tal Teresa, joven feminista que se niega a tener hijos…

Je sui féministe et je ne reconnais pas l’autorité de l’homme

…se convierte en un señor mujer, después de liberarse de sus tetas y adoptar el nombre de Tiresias; su marido, en cambio, traerá miles de hijos al mundo para repoblar la ciudad de Zanzíbar. ¡Telita de Sabadell!

 Mucho antes, en la Necyomantia de Luciano, Tiresias da esta moderna recomendación a la vieja pregunta sobre cuál es la mejor vida que puede llevarse:

…la vida de un individuo corriente: olvidarse de los filósofos y de su metafísica.

También Dante (un periodista teológico, según Cioran) llama en causa a Tiresias, a quien sitúa en el octavo círculo infernal. Allí había sido condenado a caminar con la cabeza vuelta hacia atrás por toda la eternidad, él, que en vida no hizo sino mirar al futuro. Dante empieza por recrear la fabulación de Ovidio:

Miré a Tiresias, que mudó el semblante

cuando de macho a hembra se cambiara…

Y después nos cuenta la nueva maldición que le sobrevino:

Considera a su pecho espalda siendo:

porque de más mirar quiso adelante

mira hacia atrás y va retrocediendo.

Sí. Tiresias ha sido mil veces interpelado en nuestra tradición literaria y su fama sigue creciendo y ha llegado ya hasta Japón. En Kafka en la orilla, de Haruki Murakami, sale un bibliotecario llamado Oshima, que es transexual, consejero y un poco guía espiritual.

Tiresias-san, supongo.

Publicado en Málaga Hoy el viernes 16 de marzo de 2018.

Faustino Domingo Sarmiento nos regala la mejor prosa en español del siglo XIX, para una obra histórica con alma de gran literatura.

2018_03_16_Sombra terrible de Facundo

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TEXTO SENTIDO

Sanz Irles. Escritor

@SanzIrles 

SOMBRA TERRIBLE DE FACUNDO

¡Sombra terrible de Facundo voy a evocarte, para que sacudiendo el ensangrentado polvo que cubre tus cenizas, te levantes a explicarnos la vida secreta y las convulsiones internas que desgarran las entrañas de un noble pueblo! Tú posees el secreto: revélanoslo.

Hay que sucumbir a un libro que empieza así —sucumbir es una palabra con ritmo; estribillo de rumba—. No hagan como yo, que cuando un compañero de universidad —han pasado océanos de tiempo— me elogió el libro, pensé: pues será bueno, pero que lo lea otro. Busquen la ocasión de leer este libro portentoso de Domingo Faustino Sarmiento, el escritor e historiador argentino que llegó a presidente de su país y combatió la sinrazón con la pluma y con poco éxito. De Facundo dijo Unamuno que era la mejor prosa en español de todo el XIX.

Pues hete aquí que me topé de bruces, hurgando en mis estanterías, con un ejemplar virgen. Sé que me lo regalaron. ¿Quién? ¿Cuándo? ¿A qué santo? Tal vez fue el homenaje a una amistad inolvidable y ya olvidada o a una noche de venturosa holganza con alguna mujer cuya memoria se ha perdido para siempre… Dejémoslo.

Sarmiento consigue con Facundo una maravillosa manifestación de la no-ficción creativa; historia y literatura a la vez, como Herodoto, como Tácito.

Con el pretexto de contar las funestas hazañas del terrible y crudelísimo Facundo Quiroga, Sarmiento arremete contra su odiado Juan Manuel Rosas, que fue, como se sabe, otro notorio punto filipino:

Quiroga […] era bárbaro, avaro y lúbrico, y se entregaba a sus pasiones sin embozo; su sucesor [o sea, Rosas, aclaro yo] no saquea los pueblos, es verdad, no ultraja el pudor de las mujeres, no tiene más que una pasión, una necesidad, la sed de sangre, la sed de “sangre humana”, y la de despotismo.

Al concepto kantiano de mal radical y al arendtiano del mal banal, Sarmiento agrega la idea del mal frío, de estirpe térmica.

El libro tiene tres partes. La primera es un estudio de  inspiración romántica sobre la génesis del  carácter nacional argentino. Al hablar de la región de Los Llanos, leemos:

…un pueblo que habla español y lleva y ha llevado siempre la barba completa, cayendo muchas veces hasta el pecho; un pueblo de aspecto triste, taciturno, grave y taimado; árabe, que cabalga en burros […] El llanista es el único que ignora que es el ser más desgraciado, más miserable y más bárbaro…

En la segunda se narra la vida fabulenda y tremendosa del temible gaucho Facundo Quiroga, que fue principal caudillo y figura clave de la guerra civil argentina, tras la independencia. La tercera parte está dedicada al estanciero Rosas y a su tiempo.

La mezcla de historia política, geografía humana y física, psicología y de prosa exquisita, convierten a este libro en una lectura que arrebata.

Es Tucumán un país tropical en donde la naturaleza ha hecho ostentación de sus más pomposas galas; es el edén de América, sin rival en toda la redondez de la tierra. Imaginaos los Andes cubiertos de un manto verdinegro de vegetación colosal, dejando escapar por debajo de la orla de ese vestido, doce ríos que corren a distancias iguales en dirección paralela, hasta que empiezan a inclinarse todos hacia un rumbo, y formando reunidos un canal navegable que se aventura en el corazón de la América. […]

Facundo Quiroga fue un gaucho de verdad. Tal vez otro día pueda hablarles de Segundo Sombra, uno de ficción, pero igualmente inolvidable y, con Martín Fierro, la santísima trinidad gauchesca. Pásenlo bien.

Ovidio

11 marzo, 2018 — Deja un comentario

Publicado en Málaga Hoy el viernes 9 de marzo de 2018.

Los clásicos de verdad.

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TEXTO SENTIDO

Sanz Irles. Escritor

@SanzIrles 

OVIDIO

Para diversión a la grande, fantasía desbordada, intensidad poética y un lenguaje de belleza admirable, vayamos a los clásicos grecolatinos. A las intensas emociones estéticas que producen, se añade el íntimo sentimiento de recuperar la comunión con la herencia cultural que nos estaba destinada, pero de la que nos hemos arrancado hasta lo irreparable.

Hace poco escribí sobre Apuleyo y su El asno de oro, también conocido por Las Metamorfosis. Hoy hablaré de las otras Metamorfosis, las de Ovidio, encareciéndoles su lectura.

Nada más empezar nos instalamos en la tradición, pero aun pisando terreno conocido, Ovidio nos sorprende una y otra vez. Cuando, recurriendo a un clásico lugar común, describe las edades de la historia humana, oro, plata, bronce y hierro, sobre la última nos dice gravemente:

…madrastras preparan los pálidos acónitos (o sea, venenos); los hijos preguntan antes de tiempo por los años de su padre.

Terrible verso que me recordó estos otros de Borges:

por Frances Haslam, que pidió perdón a sus hijos
por morir tan despacio

En el poema de Ovidio hallaremos leyendas y fantasías que han llegado hasta nuestro presente, como la de  Licaón, quien cuando el tardío crepúsculo arrastraba la noche, se convirtió en lobo.

apollon_et_daphne

Apolo y Dafne

Todas esas historias llegan envueltas en una poesía que nos apabulla con su belleza. El diluvio universal —featuring Deucalión en el papel de Noé— tuvo su causa en el Noto, furioso viento del sur, que:

…se lanza volando con sus alas humedecidas cubriendo su terrible rostro de negra oscuridad: tiene la barba cargada de nubes, mana agua de sus blancos cabellos, en la frente se asientas nubes y destilan rocío las alas y el pecho…

¡Ah, esa barba nubosa!, barba gravis nimbis. ¿Pero acaso no anticipa Ovidio, en estos otros versos, los miedos actuales por el derretimiento de los casquetes polares?

…y ya no había diferencia alguna entre el mar y la tierra:

todo era mar y al mar incluso faltaban las costas.

Las nefastas consecuencias de tal catástrofe no habrían de tardar:

…fulvos vehit unda leones, es decir: las olas arrastran a los rubios leones.

Las historias que nos cuenta Ovidio nos fascinan; nos dejan, literalmente, boquiabiertos: la tragedia de Filomela, violada por Tereo y convertida en ruiseñor, que T. S. Eliot también  cantó en La tierra baldía. La treta de Júpiter al convertir a su bella amada en una ternera, para protegerla de la cólera de la terrible Juno; la venganza de Cupido (¡qué dioses, aquellos!) contra Apolo, quien lo había afrentado, haciendo que su amor por Dafne no fuera correspondido:

de su saetífera aljaba sacó dos dardos de efectos diferentes:

el uno hace huir al amor, el otro lo produce;

Ya sabemos con qué flecha de su saetífera aljaba hirió Cupido a la huidiza Dafne y con cuál al ardoroso Apolo.

Sabremos, con palabras hechiceras, de la ninfa Eco; del bello Narciso; de Pitón, la terrible serpiente; del ambicioso joven Faetón, que quiso guiar el refulgente carro solar; de pastores trocados en fuentes y piratas que raptaron a Baco y mujeres que se hicieron culebras y de las lágrimas de Biblis, de las que nace un manantial.

No hay límite ni a la fantasía ni al caudal de nuestra tradición literaria ni a la divina hermosura de los versos de Ovidio ni a nuestro placer de lectores deslumbrados y agradecidos.

Ovidio

 

Publicado en Málaga Hoy el viernes 2 de marzo de 2018.

En Dostoyevski hay más que pathos y alma eslava.

2018_03_02_Los talentos desconocidos de Dostoyevski

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TEXTO SENTIDO

Sanz Irles. Escritor

@SanzIrles 

LOS TALENTOS ESCONDIDOS DE DOSTOYEVSKI

La reciente relectura de El idiota me reveló con viveza esos otros inmensos talentos novelísticos de Dostoyevski que suelen quedar en la sombra. Sabemos de las simas anímicas de sus personajes, los avernos de sus destinos, las fosas abisales de sus tramas. Pero suelen despistársenos su sentido del humor, su querencia por el absurdo o su magistral manejo de un costumbrismo fino e irónico. En esta gama de colores, muchos pasajes de El idiota nos recuerdan —quién lo iba a decir— a La Regenta. Si en El idiota, Ivolguin; en La Regenta, Obdulia Fandiño; y si Nina Aleksándrovna, pues Petronila Riansares.

De todo esto hay abundancia en El idiota. En clave de humor, pero con gran finura psicológica, nos va presentando al protagonista a través de multitud de indecisiones:

—¿Según eso, son ustedes parientes?

—Casi no lo somos. Por lo demás, si se quiere, sí somos parientes, sólo que tan lejanos, que, en realidad, apenas si se nos puede considerar tales.

Poco antes, interpelado sobre el asunto que lo llevó a cierta casa, dice:

—¡Oh, casi no se trata de ningún asunto! Es decir, si usted quiere, sí, se trata de un asunto…

A su vez el príncipe Mischkin, el protagonista, contagia esas vacilaciones suyas a quienes lo tratan. Un mayordomo con el que departe unos minutos siente que:

…no obstante las simpatías que, sin duda, a su manera, sentía por el príncipe […] desde otro punto de vista le inspiraba también una resuelta y viva indignación.

Estas oscilaciones son eficaces para describir el mundo en el que sucede esta historia. La absurdidad también forma parte de ese mundo y la vemos cuando, nada más empezar, sale un funcionario de incomprensible servilismo. Cuando el tal Rogochin le suelta, despreciativo:

—Pero ¿quiere usted decirme qué le importara a él [al funcionario]? […] Porque yo no te he de dar una copeica, ni aunque andes de cabeza por mí.

El funcionario, responde, ante todos los presentes:

—Pues no des! ¡Eso quiero yo; no des! Pero yo bailo. A la mujer, a los hijines pequeños, dejaré; pero bailaré para ti. ¡Adula, adula!

Después Rogochin amenaza al funcionario con pegarle. ¿La reacción?

—¡Pega cuanto quieras, eso significa que no me desdeñas! ¿Pega! Pega, que así quedarás grabado en mi memoria…

Pero basta de funcionarios de la gleba. Mischkin es fascinante y turbador; dudamos de su simpleza, entre otras cosas porque siempre anda revestida de una sinceridad que nos interpela y nos fastidia. Mischkin es un claro antecedente del celebérrimo Mr. Chance, protagonista de Being there, de Jerzy Kosinski, que popularizó Peter Sellers en Bienvenido Mr. Chance.

No todo en Dostoyevski es psique y tragedia eslava. Es muy consciente de los artificios de la literatura y así, por un instante, se nos inviste de narratólogo para recordarnos que él habla por boca de un narrador:

Puede que no perjudiquemos mucho la ilación de nuestro relato si los suspendemos aquí…

Y después, genialmente, le boca abajo a un tópico, logrando milagrosamente que deje de serlo:

…al sonreír enseñaba unos dientes demasiado semejantes a perlas;

¡Qué maravilla de retórica antirretórica!

Tengo mi volumen de El idiota tan lleno de notas, que necesitaría docena y media de columnas para dar cuenta de ellas, pero el director de este periódico no gusta de columnatas ni peristilos. Los dejo con un hombre ladino que:

…recurrió a un medio muy astuto […] y hábilmente empezó a seducirla […] con distintas perspectivas ideales, pero personificadas: príncipes, húsares, secretarios de Embajadas, poetas, novelistas, hasta socialistas

Sí, ¡hasta ellos!

Asinus Aureus

21 febrero, 2018 — Deja un comentario

Publicado en Málaga Hoy el viernes 16 de febrero de 2018.

Original, pionera y descacharrante novela latina.

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TEXTO SENTIDO

Sanz Irles. Escritor

@SanzIrles 

ASINUS AUREUS

El asno de oro, de Apuleyo. Gran literatura que no me recato de llamar novela, sin anteponerle el socorrido proto. También es divertida y hasta hilarante. Tiene dos mil años y una frescura que encandila

La obra cuenta las aventuras de Lucio, un curioso impertinente que acaba convertido en borrico por la acción de un ungüento mágico que habría debido transformarlo en ave. Como asno, Lucio conoce mil y una desgracias, yendo de amo en amo, hasta que recobra forma humana mediante la ingestión de una rosa.

¡Qué maestría, la de Apuleyo, para combinar el humor y la ironía con los ambientes oníricos que aparecen en torno a embrujos y encantamientos! La obra exhibe, rodeando ese humor, un curioso libertinaje costumbrista y literario. Pero no es mi propósito resumirla; sólo hablarles un poco de sus inagotables recursos retóricos y astutas técnicas narrativas. He seleccionado algunos ejemplos sabrosos.

La modernura de la obra se manifiesta, nada más empezar, interpelando al lector para aclararle el manido asunto del narrador:

¿Quién te habla? Muy brevemente, entérate.

El ático Himeto, el itsmo de Efirea y el espartano Ténaro […] tierras felices, celebradas para siempre por una literatura todavía más feliz, son la antigua cuna de mi raza. Continuar leyendo…